miércoles, 22 de octubre de 2008

Don´t leave me this way



¿Cómo había conseguido convertirse en algo tan importante en mi vida?
¿Cómo había cambiado tanto sin darme cuenta?
¿Dónde estaba la cría que lloraba por el que creía el amor de mi vida?
La tristeza se la había llevado el viento, la había barrido por completo de mis pensamientos, dejando en su lugar confusión y lágrimas inútiles... ahora podía reír libremente sobre los que decían llora y desahógate... ahora podía decirles que llorar no era suficiente cuando perdía a alguien que te había hecho cambiar en lo profundo del corazón y la mente, que el desahogarse con lágrimas sólo aumentaba la pena.
No podía llorar, no podía reír, en quien me apoyaba para sentir todo eso ya no estaba. La persona por la que sentía en sí no podía ser la misma que se iba.
Fui corriendo hacia él, pero todo fue inútil... él ascendía y me dejaba sola con mis pensamientos de nuevo... Un paso más, salta más alto... y aunque toqué su esencia sólo sentí vacío, como el que se había quedado en mi alma. Miraba hacia un infinito invisible, incluso a mis ojos, ¿sería el cielo?... Entonces bajo un poco la mirada hacia quien osaba interrumpir su subida.
Si no hubiera sido porque reconocía su rostro a la perfección habría creído que era una alucinación. Paré en seco. Había visto tantas veces el mismo espectáculo, pero nunca me dí cuenta de lo hermoso y triste que era a la vez, de la esperanza y añoranza que emitían las luces que resplandecían alrededor de él. No pude evitar acordarme en un segundo de todos nuestros recuerdos juntos, las risas, las lágrimas, los abrazos...

Un choque, un grito, un abrazo, un adiós y un te quiero fue lo último que supe de él. En ese momento sí lloré... de rabia, de impotencia... lo único que pude decir fue un "¡no te vayas!"... pero no me hizo caso.

Su pelo empezaba a desaparecer, antes marrón oscuro, ahora grisáceo, como el resto de su cuerpo. Su cuello, sus manos, su cadera, sus rodillas y finalmente sus pies...

Se fue.